Studio 54 |
![]() Pichi knows mental health...and isn't afraid to ask!
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Pereza. Desde hace dos días no piso la cocina, salvo para hacerme el desayuno, pero sólo para una persona y sin zumo de naranja ni galletas de "marbú". Los platos sucios se apilan en el fregadero y me alimento únicamente de frutos secos, cereales y café con leche. Nunca me ha gustado mucho comer sola. La tele lleva encendida más de venticuatro horas y he visto las dos primeras temporadas de "Sexo en Nueva York" de una sentada. Cuando a Carrie se le escapa el pedo delante de Mr. Big me he reído sola, como una loca. Anoche vi incluso la gala de OT, como una loca más loca todavía. Tengo los pies fríos de forma permanente, así que me he pasado la tarde envuelta en el edredón. Y ayer no pude dormirme hasta las tres de la mañana, pese a que hoy tenía que levantarme a las seis. Por cierto, que en medio de la noche me he despertado porque la cama se ha movido sola. Hace unos meses que me pasó lo mismo,aunque el periódico desveló días después que se había tratado de un seísmo (completamente cierto). Puede ser. Por las mañanas, justo antes de salir de casa, vuelvo a recordar el sueño ese recurrente que tengo, que consiste en que cuando voy a salir alguien me acecha fuera, tras la puerta, y cuando la abro me da un empujón y me mete otra vez en casa. Y que no me quiere matar, ni robar ni nada, pero del susto que me llevo me cago viva. Es que no soy nada valiente. Y todo esto por no hablar de la montaña de ropa (a la que llamo cariñosamente "Meri") que coge posiciones en mi habitación, de los cigarrillos "Vogue" o de la bola de paja que pasa de vez en cuando rodando por el salón. S.,vuelve pronto! Situación que se repite todas las tardes, cuando al llegar del trabajo, "agotadísima", entro en casa y cierro la puerta tras de mí: PICHI: Holaaa S.: Holaa, ¿qué tal? PICHI: Pregúntame qué he hecho en el trabajo. S.: (solícito) Qué has hecho en el trabajo? PICHI: NADA Y así siempre. Y cuando digo "nada" es NADA DE NADA, quicir, que llego al trabajo, me paso allí siete horas (a poder ser, sentada y charlando), entre medias me tomo un par de cafés de media hora cada uno y luego me voy, sin más explicaciones. Me encanta colaborar en la economía nacional, me hace sentir parte de un todo que funciona como una máquina perfectamente engrasada. A veces fantaseo con la idea de que si yo faltase, todo se iría a pique. Más que fantasear es lo que quieren hacerme creer mis superiores, pero vamos, que mientras se lo crean ellos y a mí me paguen a finales de mes... P.D. Qué gran artista se perdió conmigo!! ¿Por qué cada vez que escribo una nueva entrada en mi blog sale publicada una fuente de letra distinta?.... Me saca de quicio. Supongo que algunas personas nacen con una fastuosa capacidad para todo lo que sea movimiento corporal y esfuerzo físico. No es mi caso. Estoy descubriendo (aunque creo que es algo que en el fondo siempre supe), que soy una auténtica torpe para todo lo que suponga correr, saltar, moverse o hacer algo con las manos (a no ser eso de ’perdida en el sillón de mi cuarto pienso en ti con mis manos’, que es otra cosa, you know). Es lo mismo que esa historia que cuentan de que unos tenemos más desarrollada la parte del cerebro que sirve para las letras y otros la que sirve para las ciencias. Pues seguro que hay una parte del cerebro que rige la agilidad y que en mi caso está irremediablemente atrofiada, porque si no no entiendo por qué tengo que ser la peor en todo lo que sean pruebas físicas y demás. Aunque pensándolo bien...¿para qué demonios sirve lanzar un ’balón medicinal’? Es más, ¿alguien me sabe explicar por qué se llama a eso ’balón medicinal’? ¿Qué tiene que ver con las medicinas?...¿Qué sentido tiene correr mil quinientos metros en 6 minutos y pico? ¿Y correr cien metros en no-sé-cuántos segundos? ¿Me va a hacer eso mejor persona o más válida para según qué cosas? Vale, ya sé que es la típica envidia y consuelo de los torpes el decir que la educación física no sirve para nada, pero es que, queridos, os voy a hacer una revelación: no sirve para nada. Me marcho a comer un ’donus’ (hasta pronto!). Para una vez que tengo tiempo a entrar en internet e intentar contar algo gracioso, no se me ocurre qué escribir... Será que no tengo nada fastuoso que contar, o que desde que estoy internada donde todos sabéis que estoy, he perdido la capacidad de pensar en condiciones. Casi me inclino por pensar que es por esto último. Porque a ver, cosas graciosas así para matarse no es que me pasen, pero vaya, alguna anécdota sí que tengo y ni siquiera tengo humor para contarlas (aunque no desesperéis, que todo se andará). Así que me siento como una ameba, o algo parecido. Delante del espacio en blanco y sin saber expresarme, sin poder decir si estoy bien o mal, o qué diablos es lo que me pasa. Y últimamente me pasa lo mismo contigo, que tengo tantas cosas que decirte y no sé cómo hacerlo... Por una vez en la vida 54 se ha quedado sin palabras. |